miércoles, 6 de junio de 2012

Concurso Una pesadilla en La Casa del Torreón


¡¡Hola a todos!!
Os proponemos participar en un concurso de cara a la salida de La Casa del Torreón II El Despertar de las Sombras.
¿De qué se trata?
¿Os gustaría aparecer en la segunda parte de La Casa del Torreón? ¿Disfrutáis escribiendo e imaginando historias? ¡¡Pues esta es la vuestra!! El relato del ganador aparecerá en la segunda parte de La Casa del Torreón* (tanto en ebook como en papel) además de recibir un ejemplar firmado y una sorpresita.
¿Qué he de hacer para participar?
¡Muy fácil! Sólo tienes que imaginar que tu personaje está atrapado en el mundo de la casa del torreón, ¿qué hará? ¿Con quién se encontrará? ¿Sobrevivirá? Eso lo decides tú. Publícalo en el blog de La Casa del Torreón (http://www.lacasadeltorreon.blogspot.com), tienes de plazo hasta el 18 de junio, porque el 24 anunciaremos el ganador*.
Bases
·        Recuerda, el relato debe estar integrado en el mundo de la casa del torreón
·        Publícalo en “comentarios” de este mismo post en el blog de La Casa del Torreón entre el día de hoy y el 18 de junio
·        El texto comprenderá entre 900 y 1500 caracteres (con espacios)
·        Envíanos un mail a lacasadeltorreón@gmail.com donde aparezca el Nick utilizado para publicar el relato, así como tu nombre y apellidos reales, tu edad y datos de contacto (teléfono, mail y dirección)
¡¡¡Esperamos con ilusión vuestros relatos!!!




*El ganador cede sus derechos de autor para la publicación de su relato en La Casa del Torreón II
*El concurso puede quedar desierto por decisión del jurado

21 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Viernes.12:00 a.m
    Llevo unas horas en este inhóspito lugar y todavía no sé como abordar la situación.
    No recuerdo muy bien cómo he llegado hasta aquí, pero lo que más me importa ahora mismo es encontrar el camino a casa. Por suerte, tengo este cuaderno y mi bolígrafo. Hacen que me sienta menos sola.

    Viernes 20:15 p.m
    No estoy sola. Eso pensaba, pero no es así y ojalá hubiese estado en lo cierto. Unas sombras, jirones de oscuridad que me provocan escalofríos, me acorralan. Doy gracias por el mechero que guardo en el bolsillo, recuerdo del malsano hábito de fumar que abandoné dos meses atrás. Lo encendí con las manos temblorosas, prendiendo una montaña de papeles viejos que he encontrado en la cochambrosa cabaña donde me guarezco. Las formas parecen temer la luz y se mantienen a raya. Arranco algunas hojas repletas de dibujos de mi libreta y veo como arden proporcionándome calor y protección.

    Viernes 21:00 p.m
    No me queda nada con lo que avivar las llamas. Las lágrimas han comenzado a resbalar por mis mejillas, manchadas de ceniza. Mi pelo apesta a humo, así como mi ropa, o lo que queda de ella. He echado la chaqueta a la improvisada hoguera, pero no es suficiente. Nada lo es. El círculo de luz se estrecha y ellas se acercan. Un grito emerge de mi garganta, pero nadie lo escucha. Solo esas formas que ondulan. Me parece escucharlas reír cuando el fuego emite sus últimos estertores que, presiento, irán seguidos de los míos.

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  3. Esta parece que es la mía ;-)

    Esta misma tarde me pongo a intentar crear algo y lo expongo aquí si lo finalizo.

    Gran concurso!!

    Un besazo Isi!!

    Rebeca.

    P.D: Gracias por la letra de la canción de la primera parte xD
    Así nos entendemos mejor.

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  4. Mucha suerte Lucía y gracias por tu relato!!
    Rebeka, quedamos a la espera del tuyo ;D
    Jejeje!! La letra de la canción de la segunda parte es mucho más corta, eso sí, en castellano ^^

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Antes me pasé de caracteres, pero ahora esta bien.

    Mi relato:

    Todo comenzó un atardecer del mes de Junio. Desde entonces el mismo sueño se apodera de mí.
    Cae la noche. Camino por las calles de una ciudad de edificios abandonados, lúgubres y arruinados. Siento que alguien me persigue. Me giro y veo sombras y siluetas deformes.
    Unas voces gritan mi nombre repetidamente: ¡Alice!
    Echo a correr mientras las sombras crecen, las voces no cesan en su murmurar atormentándome, y no encuentro dónde refugiarme. Una casa enigmática, de alta torre, preciosos ventanales y amplio jardín aparece frente a mí.
    La oscuridad se vuelve más umbría. Mi corazón arruinado tiembla angustiado y decido buscar otro sitio con más luz donde esconderme.
    Sigo corriendo. Sin embargo agotada y sin aliento, caigo al suelo entre lágrimas amargas. Los hombres de monstruosas fauces se abalanzan sobre mí, me arañan despiadadamente con sus afiladas uñas hasta hacerme sangrar. Cuando creo que voy a morir devorada, las tinieblas se desvanecen.
    De repente las estrellas y el halo blanco de la luna irradian con todo su esplendor. Las sombras y los hombres desaparecen. Las voces enmudecen.
    Al despertar, me levanto y en un folio blanco, escribo:
    “Sombras. Miedos que me acecháis, hiriéndome, matándome lentamente. Algún día os venceré y vuestra oscuridad no contaminará mi sangre. Seré libre.”
    Cada noche el mismo sueño. Cada día las mismas palabras. Y encadenada a mi alma, la esperanza de que mis letras se hagan realidad y las sombras desaparezcan. Quizá entonces me abrace la felicidad.

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  7. El email está bien??Porque estoy intentando mandar mis datos personales y me da error.

    Será que la palabra torreón no debe tener acento??

    Ya nos dirás algo Isi!!

    Besos.

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  8. Hola guapa, gracias por tu relato y mucha suerte!!
    Así es, es sin tilde: lacasadeltorreon@gmail.com

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  9. Hago estas anotaciones al margen del libro que estuve leyendo hasta el momento en que se apagaron las luces. A veces uno cruza, sin darse cuenta, puertas que no debe cruzar. Desconozco dónde me encuentro, qué conjuro secreto he evocado de estas páginas me hizo llegar aquí, sólo sé que es un lugar oscuro y ceniciento. Mis pasos hacen eco en paredes que no alcanzo a ver y los crujidos de las tablas por las que camino sugieren ideas retorcidas.
    Siento en la piel roces como de arañas. Contengo la respiración y quedo quieto para desestimar que es mi propio aliento el que me incomoda, pero confirmo la verdad más terrible: hay alguien más hay cerca de mí, acosándome.
    En momentos como éste no me atrevo a preguntar por quién anda ahí, ya que no conviene escuchar una respuesta. Es inútil abrir más los ojos, me presto al juego de siluetas y calaveras que sugiere el terror que estoy padeciendo. No tengo el valor de gritar, sólo quiero cubrir mi espalda hasta que se filtre por algún resquicio la luz del sol o esos fantasmas me lleven al otro mundo.
    Una voz grave, como de juez, murmura mi nombre a cada rato, y un resplandor verdoso dibuja el contorno de una puerta. Quizá esta prisión negra sea el purgatorio de culpas que no he asumido, o una pesadilla que evoca mis deseos más absurdos, pero si alguna persona de buena voluntad entiende lo que acabo de escribir, deseo que le comunique a mis seres queridos que estuve pensando en ellos hasta el final. Adjunto a estas páginas mi documento.

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  10. Qué concurso tan genial, gracias por organizarlo. ¿Se puede participar con más de un relato?

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  11. Hola Mocca!! Buena pregunta, no está en las bases, menudo despiste. Nop, sorry, es un relato por persona. Pero corred la voz, cuantos más cuentos más tensión ;P

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  12. ¡Uf! Ahora me enfrento a la difícil decisión de elegir el relato que voy a presentar, tan diferentes... ¡Qué dura decisión!

    PD: Yo ya he avisado a varias personas que quizás se animen a participar :)

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  13. Tranquila, todavía hay tiempo. Cualquier decisión que tomes será la acertada ;)

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  14. Me desperté por un gran estruendo, tirado en lo que parecía una calle, la gente chillaba y corría a mí alrededor. Olía a la barbacoa quemada de tia Julie los domingos. Lo último que recordaba era tirarme junto a mi hermano en aquella cascada del bosque. Ahora estaba allí tirado en calzoncillos en unos adoquines demasiado calientes. Entonces una mano tiro de mi, era un chica, con el pelo rojo como el fuego que intuía a mis espaldas. Estuve a punto de gritar cuando vi que su rostro tiene el lado izquierdo cruelmente quemado, pero me contuve al ver que sus ojos tenían tanto miedo como los míos. La seguí mientras observaba a mi alrededor una ciudad que se hundía pasto de las llamas. El gran torreón que parecía custodiar la ciudad cayó como un castillo de naipes. La chica junto a otro grupo de personas, me guió hasta una especie de puerto en el que se veía un pequeño barco. Nos subimos a él con rapidez y levamos anclas. Entonces, desde la oscuridad que no había devorado el fuego, salieron cientos de sombras amenazadoras chillando de forma inhumana. La gente del barco también empezó a gritar, la chica había desaparecido de mi lado. Lástima, me hubiera gustado tener alguien para coger de la mano antes de morir. Un fuerte resplandor desde lo alto del mástil nos cegó a todos, las sombras se retiraron soltando alaridos lastimeros. Eran un foco que había encendido la chica del pelo rojo. El barco se fue alejando del puerto mientras las sombras parecían mirarnos furiosas e impotentes. Creía que nos había salvado, hasta que a la mañana siguiente al alcanzar tierra vi otra vez aquel torreón en pie. Una ciudad entera como si el fuego no la hubiera arrasado. La chica del pelo rojo me miro con ojos tristes. Todo volvía a empezar.

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  15. De nuevo me encontraba observando el lienzo, como si lo estuviera viendo por primera vez, examinando, escudriñando cuidadosamente cada pincelada, cada trazo, sin duda, me sentía atraído irremediablemente hacia el cuadro.¿Serían reales la casa del torreón y sus alrededores o simplemente frutos de la imaginación del artista?
    La fuerza, el realismo que proyectaba la pintura me suscitaba emociones inusuales, enérgicas, excitantes. Pareciera que me estuviera llamando, invitándome a entrar a formar parte de la misma, y lo paradójico, es que lo estaba deseando.
    En un abrir y cerrar de ojos me encontraba recorriendo su sendero, girando el pomo de la entrada, traspasando el umbral. La caja de Pandora estaba abierta y yo, dentro.
    Fue entonces cuando se agudizaron mis sentidos y comprendí que como ofrenda por ver cumplido mi deseo se me despojaría de todo lo que me había rodeado en un pasado.
    La desolación comenzó a reinar en mí, la tristeza y la confusión se apoderaron, el miedo y el desamparo se extendían. Me sentía y estaba atrapado, absorto, paranoico, realmente paralizado de terror.
    No hay luz ni vida en la casa, sólo sombras y muerte. La oscuridad la envuelve y el tiempo carece de importancia, no existe. Perduran vagos ecos, prácticamente inaudibles los recuerdos, frágiles y huecos. Ampliamente se extiende el vacío, como la niebla la cual lo envuelve y atrapa todo incluso a mi.
    -Lucas, ¿me escucha?, contaré hasta tres y respirará hondo antes de despertar: 1,2,3. ¿Lucas? ¡Lucas!...

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  16. Corro desorientada. Y mientras mi corazón late desbocado, sin parar un segundo, sollozo, jadeo y me lamento.
    Sombras oscuras e incorpóreas. Demonios, espectros, sueños. Me persiguen, me buscan.
    La oscuridad es densa, infinita. Se extiende hasta todos los rincones de este mundo incierto.
    Busco un haz de luz, una sola estela de esperanza luminosa a la que aferrarme.
    Tengo miedo.
    Corro, corro por mi vida. En mis talones su exhalación. Su murmullo gutural en mi nuca. Cerca, muy cerca.
    Caigo al suelo.
    Cientos se ciernen sobre mí. Cientos, miles de ellos. Me devoran como a un festín, un alimento suculento. Mastican, engullen, tragan. Siempre el mismo proceso.
    Sombras a mi alrededor, sombras sobre mí, sombras sobre mi cuerpo.
    Y dejo de ser alguien. Ni persona, ni ser, ni sentimiento.
    Ya no siento dolor, no siento pena, no siento miedo. Por no sentir no siento ni mi propio aliento.
    Sólo negrura espesa. Desoladora negrura. Negrura dolorosa que hace que dos lágrimas caigan por mi ya inexpresivo rostro.
    Y hay uno que me mira. Mientras me devora. A los ojos.
    De repente todo parece estar en silencio.
    Esa figura oscura me despedaza, desgarra mis carnes, devora mis huesos.
    ¿Por qué? ¿Por qué ha sucedido esto?
    Atisbo una sonrisa en ese rostro siniestro. Y mientras él sonríe, yo muero.

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  17. El miedo me llenaba el cuerpo mientras corría, clavándose en mi estómago y en mis pulmones. Sabía que no podía hacer nada, que no podía escapar, pero no quería morir. Mis pies descalzos sangraban, mi frágil cuerpo se estremecía de frío, y caminé hasta encontrar la muerte.
    Lo único que puedo decir es que tenía hambre y él estuvo allí para darme de comer. Hacía días que no comía, y el dulce olor de la carne asada me guiaba en la aurora.
    Entonces me caí.
    Él me tomó en brazos y caminó el trecho por el que mis piernas ya no podían llevarme. Olía mal, pero su pecho era cálido y yo tenía frío.
    Mi estómago rugió, y él me invitó a desayunar, estaba ansiosa por probar aquella carne.
    -Me encanta verte comer, corazón. Pero lo que quiero es que tú me veas comer a mí.
    Apenas tuve tiempo de reaccionar, pero fue inútil, ya estaba sobre mí. Podía sentir su excitación y el brillo en sus ojos grises, al presionar despiadadamente sus labios contra los míos.
    Estaba aterrorizada, mientras él cortaba mis extremidades y las cocinaba en el fuego, pero lo que yo jamás imaginé fue que quisiera compartir su comida, e incluso su propio cuerpo, conmigo.
    -Tienes que comer, corazón, si no te pondrás enferma.
    -No, por favor- supliqué, pero fue inútil, aquel caníbal suicida me hizo comer su propia carne.
    Nuestros cuerpos sangraban, débiles, sin fuerzas, y al mismo tiempo ahítos.
    Ríos de nuestra sangre regaban la tierra seca. Mientras, las sombras acechaban, ansiosas por devorar lo que quedaba de nosotros.

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